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Un visionario de nuestra historia

agosto 25, 2026 9:32 am Categorizado en: , , ,

Hay personas cuya trayectoria trasciende su propia historia personal y se convierte en parte de la memoria de una institución. Don Nelson Cannoni Muñoz (1949-2026) fue, sin duda, una de ellas.

Empresario, dirigente deportivo, líder y activo integrante de la comunidad italiana, Don Nelson dedicó buena parte de su vida a impulsar proyectos e instituciones que sentía profundamente propios. Su inquietud, carácter, gestión, capacidad de liderazgo y visión de futuro marcaron cada uno de los espacios en los que participó.

Su historia está estrechamente ligada a la Scuola Italiana Vittorio Montiglio, institución a la que entregó su compromiso, experiencia y visión. Como integrante del Consiglio Direttivo por más de 40 años, estuvo especialmente vinculado a la gestión financiera y económica de la Scuola, desde donde desempeñó un papel fundamental en uno de los proyectos más importantes de su historia: la construcción y materialización de la actual sede de San Carlos de Apoquindo.

Con una mirada siempre puesta en el futuro y en lo que sería mejor para las nuevas generaciones, Don Nelson fue un convencido impulsor de la necesidad de contar con una infraestructura moderna, amplia y acorde con el proyecto educativo de la Scuola. Su visión empresarial y su capacidad para proyectar grandes desafíos fueron fundamentales para transformar una aspiración en una realidad que hoy forma parte del patrimonio de nuestra institución.

Pero su vínculo con la Scuola no se limitó a su rol directivo. Fue un hombre profundamente comprometido con la cultura italiana y con las instituciones que daban vida a esta comunidad. Su participación en distintos espacios de la colectividad reflejó una permanente voluntad de contribuir, construir y fortalecer los lazos que unen a sus integrantes.

El 13 de enero de 2009, el Gobierno italiano le otorgó la distinción “Ordine della Stella della Solidarietà Italiana”, nombrándolo Cavaliere della Repubblica Italiana, en reconocimiento a su contribución a la difusión de la lengua, la cultura y la presencia italiana en el extranjero.

En el ámbito empresarial, Nelson Cannoni fue socio fundador, junto a su padre y sus hermanos, de Imprenta Italiana, empresa que llegó a convertirse en una de las más prestigiosas de su rubro. Su trayectoria estuvo marcada por una profunda valoración de la calidad, la innovación y el trabajo bien hecho. Una filosofía que resumió alguna vez al señalar que no estaban dispuestos a disminuir la calidad para competir por precios y que cada nueva tecnología debía evaluarse de acuerdo con su verdadera contribución a la excelencia de su trabajo.

También fue socio y director del Stadio Italiano, institución con la que mantuvo un estrecho vínculo y desde la cual desarrolló otra de sus grandes pasiones: el deporte y la vida comunitaria.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre inquieto, cariñoso, afectuoso y de gran carácter, capaz de liderar, tomar decisiones y defender con convicción aquello en lo que creía. Un hombre de familia, casado con Mirka Berd y padre de cinco hijos: Nelson, Gigliola, Renzo, Romina y Angelo, todos ellos ex alumnos de la Scuola al igual que sus trece nietos, cuya personalidad dejó una huella profunda tanto en su entorno cercano como en las instituciones a las que dedicó parte importante de su vida. 

A través de su trabajo, sus proyectos y su compromiso, Don Nelson Cannoni Muñoz contribuyó a construir parte de la historia de la comunidad italiana en Chile. Y, de manera muy especial, dejó una huella en la historia de nuestra Scuola.

 

Palabras de la Rectora, Sra. Gabriela Chiuminatto

“Il caro signor Cannoni”: así fue conocido y así permanecerá en nuestra memoria don Nelson, un hombre cuya vocación de servicio y sólido compromiso con la Scuola trascendieron sus distintos roles como consigliere, apoderado y nonno.

Lo conocí como consigliere hace más de 20 años y pude apreciar el valor que daba a cada avance que construíamos como comunidad. Destacó siempre por una visión lúcida y estratégica, además de un trato claro, asertivo y profundamente respetuoso a la hora de identificar oportunidades y defender con convicción sus ideas.

No cabe la menor duda que con ese mismo ímpetu, promovió incansablemente el desarrollo del Stadio, impulsó la italianità en nuestra colectividad, trabajó por la Imprenta Italiana y desplegó también una profunda responsabilidad social por la comunidad de Quinta Normal.

Cercano, afectuoso y de permanente disposición, lo recordamos junto a su señora, Mirka, acompañando de manera incondicional a sus nietos. También en esa cotidianidad hizo carne los valores fundamentales que legó a su familia, a su trabajo y a la Scuola. En cada espacio que habitó dejó cimientos sólidos, construidos desde el interés genuino por las personas y los afectos que supo cultivar.

Lo mantendremos siempre presente, honrando su legado con la profunda gratitud y el cariño que sembró.

 

Escrito de Alessandra Raggio Cannoni (Nieta, alumna I Medio C))

El pasado sábado 15 de agosto nuestra comunidad Scuola perdió a un integrante muy importante de los últimos 50 años de su historia. 

Don Nelson Cannoni Muñoz, partió siendo apoderado en 1975 y el apellido se ha mantenido ininterrumpido hasta hoy, gracias a los 13 nietos que están y han estado en nuestra Scuola..

Hombre ejemplar, de trabajo, noble, con la palabra justa y cariñoso, simplemente un hombre maravilloso. Trabajó por nuestra Scuola desde siempre, pero enérgicamente desde su puesto en el Consiglio Direttivo, en el que participó por más de 40 años y donde fue partícipe de grandes avances, uno de ellos la transición de la sede Apoquindo a la actual.  

¡Ese era mi Nonno! 

En lo personal, muchas personas de nuestra comunidad conocieron al Nonno Nelson, profesores, personal administrativo, auxiliares y guardias. En especial estos últimos, quienes fueron testigos de cómo el Nonno venía a buscar a la Scuola ai suoi nipoti, hasta hace sólo unas semanas. 

Y es que todos los miércoles, sin falta, luego de terminar la pandemia, llegaba en su auto a buscar a los siete primos que quedamos en la Scuola: Antonio Cannoni Miranda, Isabella Cannoni Bunster, Alessandra, Carlos y Franco Raggio Cannoni y Chiara y Gianluca Cannoni Racciatti. Era nuestro amado “Miércoles de Nonnos”, para que luego se sumaran los más grandes, Cata Riquelme Cannoni, Maca y Nelson Cannoni Miranda, mientras en casa esperaba la Nonna con sus almuerzos memorables, inolvidables. 

Mi Nonno amó esta bella comunidad, quiso a todos sus integrantes. Este amor lo vi devuelto el pasado domingo 16 en su funeral, al cual asistieron profesores actuales y muchos que ya no trabajan aquí… y es que así era mi Nonno, traspasaba en el tiempo, se hizo querer y respetar por cada uno de quienes han formado parte importante de nuestra Scuola. Todo ese amor que siempre entregó fue retribuido en su despedida. 

Tengo la certeza que mi Nonno figuraba feliz en el cielo, viendo como toda la gente que lo quiere estuvo reunida y, tal como él lo hacía con su familia, en un día domingo. 

Para concluir me gustaría dejar unas últimas palabras dirigidas a él:

“Nonnito espero que descanses, que hayas disfrutado mucho tu vida y que ahora veas desde el cielo a tu carissima Scuola, la cual hoy se viste de negro para despedirte, pero con certeza que tu legado perdurará en el tiempo. Cuídala tanto como a nosotros. 

Agradezco haber podido estar contigo unos minutos antes que partieras tu nuevo viaje, haber podido conversar y estar junto a ti hasta el último momento. Te amo Nonnito querido. 

«Tu Loba Feroz”.


 

Vi sono persone la cui opera di una vita trascende la storia personale per entrare a far parte del patrimonio di un’istituzione. Il Signor Nelson Cannoni Muñoz è stato, senza dubbio, una di queste figure.

Imprenditore, dirigente sportivo, leader e membro attivo della comunità italiana, il Signor Nelson ha dedicato gran parte della propria esistenza a promuovere progetti e istituzioni a lui profondamente cari. Il suo spirito instancabile, il suo carattere, le sue capacità gestionali, la sua leadership e la sua visione lungimirante hanno lasciato un segno indelebile in ogni ambito in cui è stato coinvolto.

La sua storia è indissolubilmente legata alla Scuola Italiana Vittorio Montiglio, istituzione alla quale ha dedicato impegno, esperienza e visione. Membro del Consiglio Direttivo per oltre quarant’anni, ha partecipato attivamente alla gestione economico-finanziaria della scuola, svolgendo un ruolo fondamentale in uno dei progetti più significativi della sua storia: la costruzione e la realizzazione dell’attuale sede a San Carlos de Apoquindo.

Sempre proiettato verso il futuro e attento al bene delle nuove generazioni, il Signor Nelson è stato un convinto sostenitore di strutture moderne e spaziose, perfettamente in linea con la missione educativa della Scuola. La sua visione imprenditoriale e la capacità di concepire progetti ambiziosi sono state fondamentali per trasformare un’aspirazione in quella realtà che oggi costituisce un elemento cardine del patrimonio della nostra istituzione.

Tuttavia, il suo legame con la Scuola andava ben oltre il suo ruolo direttivo: era un uomo profondamente dedito alla cultura italiana e alle istituzioni che animavano questa comunità. Il suo impegno nei diversi ambiti della comunità rifletteva il desiderio costante di contribuire, costruire e rafforzare i vincoli che uniscono i suoi membri.

Il 13 gennaio 2009, il governo italiano gli ha conferito l’onorificenza di Cavaliere dell’Ordine della Stella della Solidarietà Italiana, in riconoscimento del suo contributo alla promozione della lingua, della cultura e della presenza italiana all’estero.

In ambito imprenditoriale, Nelson Cannoni è stato socio fondatore — insieme al padre e ai fratelli — della Imprenta Italiana, un’azienda che è arrivata a imporsi come una delle più prestigiose del settore. La sua carriera è stata caratterizzata da un profondo impegno verso la qualità, l’innovazione e l’eccellenza esecutiva. Egli stesso ha riassunto questa filosofia affermando che non erano disposti a scendere a compromessi sulla qualità pur di competere sul prezzo, e che ogni nuova tecnologia doveva essere valutata in base al reale contributo che apportava all’eccellenza del loro lavoro.

È stato inoltre socio e dirigente dello Stadio Italiano, istituzione con cui ha mantenuto un legame profondo e attraverso la quale ha coltivato altre sue grandi passioni: lo sport e la vita comunitaria.

Chi lo ha conosciuto lo ricorda come un uomo dinamico, cordiale e affettuoso, dotato di un carattere forte: una persona capace di esercitare la leadership, di prendere decisioni e di difendere con fermezza le proprie convinzioni. Uomo dedito alla famiglia, era sposato con Mirka Berd e padre di cinque figli — Nelson, Gigliola, Renzo, Romina e Angelo — i quali, così come i suoi tredici nipoti, hanno frequentato la Scuola. La sua personalità ha lasciato un segno profondo sia nella sua cerchia più stretta, sia nelle istituzioni a cui ha dedicato gran parte della propria vita.

Attraverso il suo operato, i suoi progetti e il suo impegno, il Signor Nelson Cannoni Muñoz ha contribuito a scrivere la storia della comunità italiana in Cile. E, in modo del tutto speciale, ha lasciato un segno indelebile nella storia della nostra Scuola.

 

Parole della Preside, Gabriela Chiuminatto

“Il caro Signor Cannoni”: così era conosciuto il Signor Nelson, e così rimarrà nei nostri ricordi; un uomo la cui vocazione al servizio e il costante impegno per la Scuola andavano ben oltre i suoi diversi ruoli di membro del consiglio, genitore e nonno.

L’ho conosciuto oltre vent’anni fa, quando faceva parte del consiglio, e ho imparato ad apprezzare il valore che attribuiva a ogni passo avanti compiuto dalla nostra comunità. Si è sempre distinto per la sua visione chiara e strategica, oltre che per il suo modo di fare diretto, deciso e profondamente rispettoso nell’individuare opportunità e nel sostenere le proprie idee con convinzione.

Non c’è dubbio che abbia dedicato quello stesso slancio a promuovere instancabilmente lo sviluppo dello Stadio, a coltivare l’italianità all’interno della nostra comunità, a sostenere l’Imprenta Italiana e a dimostrare un profondo senso di responsabilità sociale verso la comunità di Quinta Normal.

Persona affabile, affettuosa e sempre pronta ad aiutare, lo ricordiamo al fianco della moglie Mirka mentre offriva un sostegno costante ai nipoti. Nella quotidianità, egli incarnava quei valori fondamentali che ha trasmesso alla famiglia, al lavoro e alla Scuola. Ovunque fosse presente, gettava solide basi fondate su un interesse autentico per le persone e sulle relazioni significative che coltivava.

Custodiremo sempre vivo il suo ricordo, onorando la sua eredità con la profonda gratitudine e l’affetto che ha saputo ispirare.

Scritto da Alessandra Raggio Cannoni (Nipote, alunna I Medio C)

Sabato scorso, 15 agosto, la comunità della nostra Scuola ha perso una figura di grande rilievo degli ultimi cinquant’anni della sua storia.

Il Signor Nelson Cannoni Muñoz è entrato a far parte della comunità scolastica come genitore nel 1975; da allora, il nome della famiglia è rimasto una presenza costante, grazie ai tredici nipoti che hanno frequentato – o frequentano tuttora – la nostra Scuola.

È stato un uomo esemplare, laborioso e nobile d’animo: affettuoso e sempre pronto a trovare le parole giuste; semplicemente una persona meravigliosa. Ha dedicato la vita alla nostra Scuola, in particolare attraverso il suo impegno nel Consiglio Direttivo: vi ha prestato servizio per oltre quarant’anni, contribuendo a tappe fondamentali, tra cui il trasferimento dalla sede di Apoquindo a quella attuale.

Questo era il mio nonno!

A titolo personale, molti membri della nostra comunità conoscevano «Nonno Nelson»: insegnanti, personale amministrativo, personale di supporto e addetti alla sicurezza. Questi ultimi, in particolare, lo vedevano arrivare a scuola per prendere i nipoti, un’abitudine che è proseguita fino a poche settimane fa.

Ogni mercoledì, immancabilmente – una volta terminata la pandemia – arrivava in auto per prendere i sette cugini che frequentavano ancora la scuola: Antonio Cannoni Miranda, Isabella Cannoni Bunster, Alessandra, Carlos e Franco Raggio Cannoni, oltre a Chiara e Gianluca Cannoni Racciatti. Era il nostro amato «Nonno del mercoledì», a cui si univano poi i cugini più grandi – Cata Riquelme Cannoni e Maca e Nelson Cannoni Miranda – mentre a casa la nonna li aspettava con i suoi pranzi memorabili e indimenticabili.

Mio nonno amava questa splendida comunità; aveva a cuore tutti i suoi membri. Ho visto quell’amore ricambiato domenica scorsa, il 16, durante il suo funerale, a cui hanno partecipato sia gli insegnanti in servizio sia molti di coloro che non lavorano più qui. Mio nonno era proprio questo: una persona capace di andare oltre il tempo, conquistando l’affetto e il rispetto di tutti coloro che hanno avuto un ruolo importante nella nostra Scuola. Tutto l’amore che ha sempre donato ci è tornato indietro nel momento dell’ultimo saluto.

Sono certa che mio nonno fosse felice, lassù in cielo, nel vedere tutte le persone che lo amano riunite insieme – proprio come lui amava riunirsi con la sua famiglia – in una domenica.

Per concludere, vorrei condividere alcune ultime parole rivolte a lui:

“Nonnino, spero che tu stia riposando in pace, che tu ti sia goduto appieno la vita e che ora vegli sulla tua carissima Scuola dal cielo. Oggi la scuola si è vestita a lutto per salutarti, eppure siamo certi che la tua eredità durerà nel tempo. Veglia su di essa proprio come hai vegliato su di noi.

Ringrazio l’aver potuto trascorrere qualche minuto con te prima che iniziassi il tuo nuovo viaggio, di aver potuto parlarti e starti accanto fino all’ultimo istante. Ti voglio bene, mio ??caro Nonnino.

“La tua fiera Lupa”.

 

 

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